Hace no muchos años, las cámaras eran análogas, por lo que no se tomaban 500 fotos sin sentido sino 36 buenas fotos. Adicional a esto, las fotos se revelaban, así que la familia Pérez quedaba con 36 buenos recuerdos de un día especial, y pasados los años, los nietos Pérez conocían bisabuelos y demás por esos 36 negativos que jugaron la función de documento. Por otro lado, en vez de 36 fotos podían 24, porque una salió borrosa y quién iba a saber o en la otra alguien no se rió y salió mirando a otro lado. Finalmente, eran fotos tomadas a conciencia, con sensibilidad, porque era necesario cuidar las exposiciones. Es aquí donde se deben evaluar ventajas y desventajas de las cámaras análogas y digitales, se debe cuestionar el sentido de las fotos y si se está aprovechando lo que son o se está dejando a un lado el objetivo de la fotografía.
Está bien que las personas aprovechen las cámaras digitales y tomen fotos por diversión, pero conservando la integridad de la foto. Es importante estudiar el impacto que ha tenido la fotografía en la humanidad como uno de los inventos más significativos, da estabilidad, trayectoria, la foto relata historias colectivas o individuales y expresa sentimientos; el recorrer álbumes, nos permite entender que no estamos aquí porque sí, nos muestra un origen, la historia que nos precede. Y en eso radica mi preocupación, no podemos olvidar la esencia por la vanidad.

